Hasta ahora siempre hemos hablado muy bien de la marca “Telepizza”. No sólo nos hemos referido a lo idóneo de su nombre de marca, sino también a su correcto posicionamiento en la mente de los clientes potenciales.

Además nos ha resultado digno de mención la gran capacidad de enfoque de la firma en su idea diferencial a lo largo de todos estos años desde su nacimiento como marca.

Pero como nada dura eternamente, desde hace algunos días vienen apareciendo unos anuncios de esta firma en Televisión que nos preocupan bastante, si bien a quiénes debería preocupar de verdad y en mayor medida es desde luego a sus ejecutivos. Con un nuevo y desafiante “TELEPIZZA, mucho más que pizzas”, parece que esta firma quiere también competir en el sector de la venta de hamburguesas, patatas fritas y ensaladas. Un desastre mayúsculo si siguen por ese camino. A eso se le llama añadir más confusión al consumidor, y la confusión sabemos que no es nada buena para vender un producto o servicio.

Ya lo dicen Jack Trout y Raúl Peralba en su último libro “En busca de lo Obvio”. Estas son las cosas que pasan cuando se deja que todo el mundo de marketing en la empresa piense qué hacer con la marca. Acaban teniendo “grandes y brillantes ideas” que al final no llevan a ninguna parte. Y también son las cosas que pasan cuando los mercados están saturados o en decadencia, en cuyo caso se tiende a extender la línea y a ampliar la oferta inicial de la marca para intentar captar unos pocos más de clientes. El resultado es la dilución de la marca en la mente del cliente potencial, el desenfoque y la pérdida de la identidad que los hizo únicos y preferentes para el consumidor.

La buena noticia: Acaban de equivocarse y tienen un margen amplio para corregir este patinazo volviendo a aquello que saben hacer realmente bien: “entregar pizzas a domicilio”.