Nuevo Presentación de Microsoft Office PowerPoint

“Todo lo que hemos aprendido en la era industrial se ha orientado a crear más y más complicaciones. Pienso que ahora cada vez más gente está entendiendo que lo mejor es simplificar, no complicar. La simplicidad es la máxima sofisticación”. (John Sculley, Ex CEO de Apple y Ex-Vicepresidente de Pepsi)

Esta frase que tiene ya casi veinte años sigue vigente, aunque hay que decir que en algunos aspectos hemos mejorado un poco.

En cualquier caso hay demasiada gente en las empresas y en las instituciones privadas, gubernamentales (también en las ONG, es decir las “No Gubernamentales) y multilaterales que siguen pensando que hay que complicar para que parezca más interesante.

Por eso creemos que una tercera edición de este libro puede ayudar a venimos diciendo desde la primera en 1998: “Hay que eliminar lo absurdo y ser menos complicados”.

Una tecnología en constante desarrollo, unas comunicaciones cada vez más rápidas, una economía globalizada, el ritmo de los negocios que se acelera sin parar y una vida muy estresada, han dado lugar a un entorno que está confundiendo las mentes de las personas. Estamos en la era de las tres “Ces”.

El Cambio consecuencia de la evolución tecnológica en todos los ámbitos. La Competencia consecuencia de los medios de transporte y comunicación que han “achicado” el mundo llevándonos a un entorno totalmente globalizado en el que todos tratamos de quedarnos con los negocios de los demás (los buenos, ¡caro está!). Y la Crisis consecuencia de una especie de indigestión por exceso de ambición, codicia de algunos y despiste de otros.

Por eso no es extraño que siga aumentando el número de profesionales de todos los sectores que van de gurú en gurú (incluso adivinos…) en busca de recetas mágicas que les resuelvan sus problemas. Tampoco llama la atención ya, que haya tantos que leen todos los libros posibles de autoayuda buscando esas recetas salvadoras e intentando encontrar el modelo eficaz que les lleve a alcanzar el éxito en su vida. (Aunque, lamentablemente, tampoco faltan quienes se siguen aprovechando de ellos…) El “queso”, la “felicidad”, la “excelencia”, etc., son temas de best sellers que dejarán poca huella en la literatura empresarial.

Bien, amigas y señores lectores, incluso hoy la vida profesional es mucho más simple de lo que muchos creen. Lo que pasa es que hay demasiada gente dedicada a complicarla, enmarañarla. La forma de sobrevivir en esta situación es ser simple. Es así de fácil, y de difícil, sólo se trata de simplificar las cosas. Es decir simplificar lo complejo y, sobretodo; no complicar lo simple.

Así pues, basta de fragmentar y complicar; hay que integrar y simplificar.

Esta es, otra vez, la intención de este libro. Un libro que sabemos puede herir algunas susceptibilidades. Pero al mismo tiempo un libro sin otras pretensiones que inducir a pensar sobre la importancia y la conveniencia de ser lo más simples posible y dar algunos consejos concretos y prácticos que hemos recogido de nuestra propia experiencia profesional como consultores de empresas.

Algunos de los que nos conocen podrán pensar que opinamos sobre temas que parecen exceder nuestra especialidad. Nosotros no lo creemos así. Si bien nuestra labor como consultores ha sido más para organizaciones que para personas físicas, la gran cantidad de contactos en todo el mundo con empresas o, mejor dicho, con las personas responsables que las dirigían, nos han permitido aprender muchas cosas que queremos compartir.

Y aunque es un libro escrito desde una perspectiva de gestión empresarial y la mayoría de los ejemplos que utilizamos para reforzar nuestros puntos de vista son de ese mundo, esperamos que su lectura sea de utilidad para quienquiera que lo lea. Desde políticos a directivos; pero también, en el otro extremo, a médicos y religiosos y naturalmente para individuos que estés buscando su camino. Será útil para todos aquellos que tienen que transmitir un mensaje que sus interlocutores deben comprender y, sobretodo, seguir ya que de ello depende su éxito profesional, por un lado, y la solución a algún problema por el otro.

Conociendo nuestras limitaciones académicas; pero conscientes de nuestro bagaje de experiencias prácticas, hacemos otra vez el intento de emprender una nueva embestida contra los molinos de viento de la complicación. Un monstruo mucho más real que el que veía Don Quijote y que arrastra a mucha gente en su vida profesional hacia el abismo de la confusión, la inoperancia y, sobre todo, la frustración y el fracaso.

Si con nuestro esfuerzo ayudamos a los lectores para que su forma de vida sea más simple y su actividad un poco más eficaz, nos daremos por satisfechos.

Es cuestión de que cada uno ponga la voluntad necesaria, nosotros les reiteramos nuestros deseos: ¡Mucha Suerte!