Es curioso como Volvo, que ha triunfado asociado al concepto de la “seguridad”. Vuleve a despistar a sus seguidores apostando por el slogan “Volvo for life”.

El error de huir de la “seguridad” ya lo cometió Ford cuando lo compra en el 2000 e intenta pasar la marca hacia el “diseño”.

Tanto la historia como la experiencia son capaces de hablar por si sólas. La actual apuesta por el concepto del C30 ya la intentó allá por el año 1992 en un coche demasiado parecido (salvando tanto las distancias temporales como tecnológicas) en el modelo 480.

El fallo es el mismo: Volvo quiso sorprender con un deportivo. ¿Saben cuál es el problema? Un deportivo jamás puede ser seguro. El anuncio del C30 habla de un coche “femenino, seguro y sin problemas”. Es decir, la misma copia del fracaso anterior.

Por todo ello, vaticinamos que no irá bien.
Volvo no ha sabido evolucionar con la “seguridad”.

Volvo fue capaz de crear la percepción del “primer coche indestructible”. Un coche que en caso de accidente se arrugaba por delante y por detrás pero que dejaba la cabina del conductor intacta.

En el contexto actual, la Seguridad equivale a un 4×4. Volvo no ha aprvechado este concepto y ha perdido la oportunidad de ocupar un espacio en esta batalla empresarial de éxito y supervivencia.